Adolescencia,
lectura (literaria) y biblioteca
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| © Antonio Decinti (2012) |
No leo, porque me supone estar mucho tiempo quieto, sin hacer nada. No todo es negativo en esta afirmación categórica de un estudiante de secundaria: presupone que es consciente de que el acto de leer requiere un espacio personal y un tiempo de tranquilidad, y eso es cierto.
En el mundo actual parece
que caminar es mejor que estar sentado, y correr mejor que caminar, e ir en
monopatín mejor que correr; el síndrome de la impaciencia se ha instaurado como
emblema de privilegio —como afirma Bauman (2007), Los retos de la educación en la modernidad líquida—. La lectura
reclama espera en lugar de inmediatez, experiencia acumulada y no obsolescencia
instantánea, compromiso que no anclaje ni deriva, aceptar al otro para
construir el yo.
Pretender que un
adolescente, solo, rompa el ritmo social es imposible. Los centros educativos
tienen el reto de acompañarlo en su proceso de transformación personal y
social. Las bibliotecas de los centros, por su cercanía, le facilitan
encontrarse en su ámbito cotidiano entre libros, y los mundos que reflejan.
Leer (literatura) no es
estar sin hacer nada, sino haciendo
mucho: en la aparente inutilidad de la literatura, está uno de sus beneficios,
igual que en su multiplicidad y adaptabilidad. Cuando se lee se vive, se
experimenta, se siente, se goza, y se inicia un camino hacia el conocimiento
que sale del interior, para volver como conciencia de la realidad a la que la
literatura no acerca y ayuda a interpretar.
En el documento Calderón
(2014), se plantean algunas líneas de reflexión sobre el diálogo imprescindible
entre adolescencia, lectura (literaria) y biblioteca (académica):
—En defensa de
la educación humanística: imaginación, lectura y visión del mundo
— Educación
literaria: hábito, interpretación y gozo estético
—El universo
lector adolescente: programación académica, modos mediáticos y libertad de
elección
—Lectores
híbridos: papel, pantalla y ciberespacio
—La biblioteca
de los centros de secundaria como facilitadora del itinerario de la
construcción del yo lector (literario): claves, recomendaciones y propuestas
El proceso educativo y la
sociedad se multiplican si el adolescente del inicio, cuando llegue a su vida
adulta, ha entendido que el encuentro con un libro le puede cambiar la vida.
CALDERÓN
(2014). Adolescència, Lectura (literària) i Biblioteca. Biblioteca.edu
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